Oh, ¡como cambian las cosas con los años y la llegada de los hijos!
Hoy en día me pregunto: ¿es el domingo sinónimo de familia o es la familia sinónimo de domingo?
Hoy en día me pregunto: ¿es el domingo sinónimo de familia o es la familia sinónimo de domingo?
Hace un poco más de diez años solía dormir hasta tarde los domingos,
después de un agitado sábado de festejo con las amigas. Mi rutina de domingo
consistía en dormir la mañana, levantarme, ducharme, desayunar y salir a
caminar. Leer, escribir, y organizar mi semana para que me rindiera eran
también parte de mi rutina dominguera. Sin embargo, muchísimos domingos
simplemente solía practicar lo que en Italia denominan como ¨dolce far niente¨.
Mi rutina era tan diferente a la que tengo hoy en día con mi familia. Los
domingos se han convertido en domingos
familiares con muchas razones para pasarme la semana comiendo solo ensaladas,
frutas y verduras.
Hoy en día, un domingo cualquiera comienza a las seis o siete de la mañana
sin fallar. Sepan que llevo nueve años viviendo con un niño madrugador. Llegada
la hora del almuerzo ya la casa la hemos convertido en nuestra propia versión
de Food Network, donde los platos varían dependiendo del humor de la Chef en
turno. Cada una de las mujeres que integran esta familia prepara sus
especialidades, desde pollo al ajillo, pasando por boliche francés y terminando
con un delicioso y pecador arroz con leche. Pero admito que mis domingos
favoritos son esos en que los hombres encienden la barbacoa y se encargan de
preparar la comida, mientras las mujeres nos relajamos en el patio conversando
trivialidades y observando a los niños jugar entre ellos.
¿Como cambian los tiempos cierto?
Les deseo un domingo especial, relajado y único!
- Sunday, July 21, 2013
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